Madurez y tipo de agave: La especie, madurez y contenido de azúcares del agave influyen directamente en la cantidad de alcohol que puede obtenerse.
Cocción: Una cocción adecuada favorece la transformación de los carbohidratos en azúcares fermentables. Una cocción deficiente puede reducir el aprovechamiento.
Fermentación: El tiempo, temperatura, levaduras y condiciones del mosto determinan cuánto alcohol se genera antes de destilar.
Carga del alambique: Una carga excesiva o insuficiente puede afectar la eficiencia de la destilación y la separación de compuestos.
Temperatura y velocidad de calentamiento: Un calentamiento demasiado rápido puede dificultar la separación de fracciones y provocar pérdidas de alcohol.
Diseño del equipo: El tipo de alambique, tamaño, geometría, condensador y sistema de calentamiento tienen un impacto importante en el rendimiento.
Separación de cabezas, corazón y colas: Cortes demasiado amplios pueden disminuir el volumen aprovechable; cortes demasiado pequeños pueden afectar la calidad y composición del mezcal.
Eficiencia de condensación: Si los vapores no se condensan correctamente, pueden existir pérdidas de alcohol.
Graduación alcohólica del destilado: El grado al que se realiza la separación y el ajuste final con agua influyen en el volumen comercial obtenido.
Pérdidas durante el proceso: Trasvases, evaporación, fugas y residuos en equipos pueden disminuir el rendimiento final.